lunes, 28 de septiembre de 2009

V Salón de la Adopción


Ya me estoy viendo que éstos me disfrazan de algo, seguro. Sólo espero que se conformen con ponerme la camiseta de PROA.



Un años más vuelve el Salón de la Adopción, y esta vez se han tirado el rollo y les vuelven a dejar hacerlo en El Retiro, y no en el Recinto Ferial del Complejo Agropecuario de Colmenar Viejo - bonita población, sin duda, pero no me negaréis que siendo en El Retiro podrá ir más gente y también se podrá llegar a un mayor número de personas. El año pasado la estrella fue Daddy, pero yo también tuve mi minuto de gloria: subí al escenario a que mi "madre" contara la historia de mi adopción y de esa enfermedad que en muchos casos echa para atrás en el momento de adoptar: la leishmania.

Pero volviendo al tema, algunos de los perros que estuvieron en el corralito de PROA salieron de allí adoptados, como Curtis; otros tardaron algo más en hacerlo, como el arrugao, pero sólo Beethoven sigue en el albergue. Y en su caso no lo entiendo. Vale que sea un poco perro-vaca, pero no he visto perro que aguante mejor a los cachorros humanos ni que pose mejor para los medios. Peeero, como no encuentro la foto que buscaba, os dejo otras dos: una es la oficial,



y la otra en un paseo por el parque.




No me negaréis que el chico tiene madera de modelo. Espero que éste no sea un invierno más para él en el albergue.
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domingo, 13 de septiembre de 2009

Quincena, la Galga sin Cabeza


- "Ps, ps... Chewie... ¿Estás seguro de que estos dos no nos van a llevar al campo a ahorcarnos al amanecer?"
Os juro que cuando oí eso la primera noche que Quincena pasó en casa, pensé que se habían equivocado y que en vez una enseñarla a vivir en una casa la teníamos que llevar a algún manicomio a primera hora.
- "¿Estos dos pringaos? ¡Ni de coña! Lo primero, no les gusta madrugar, y lo segundo, no son capaces de hacerle daño ni a una mosca. Duérmete, anda."
- "Ps, ps... Chewie... ¿Tú has visto cómo mataban a tu padre? Yo sí, y no sólo a él."
Ahí reconozco que se me heló la sangre. La miré, pero en la penumbra sólo adiviné a ver el contraste entre su pelo blanco y sus ojos negros, inexpresivos, con esa mirada perdida en los recuerdos de una vida anterior a la que ya me he acostumbrado.

Quincena se llama así porque tardaron 15 días en capturarla. Ni dardo, ni jaula trampa, ni nada. Al final cayó y pudieron ponerla a salvo para que no provocara ningún accidente de tráfico.

Está en casa de acogida para que pierda el miedo a los humanos, y va a ser un trabajo muy duro. Hasta hace poco no sacaba el rabo de entre las patas, esperando el golpe, y aún ahora se asusta y da unos brincos impresionantes si éstos la rozan cuando está desprevenida o en alguna zona que no quiere que le toquen. De hecho, me sé de uno que ya no se puede poner el bañador hasta el año que viene de las heridas que le han hecho en el torso.

Éstos la soban, la acarician, y hasta le dan salchicha cuando hace sus cosas fuera de casa, pero sólo cuando duerme parece relajada. No es fácil verla así, como en la foto, ya que normalmente aun tumbada permanece alerta hasta que cree que el peligro ha pasado. Por eso es más común verla dar cabezadas como las yayas y despertarse cuando se le cae la cabeza, al más puro estilo señora mayor viendo la tele-novela del mediodía.



El Fito y yo nos reímos porque en el fondo es una cachorra y cuando nos compromete para que juguemos con ella, nosotros la ladramos y ella se pone a dar saltos o echa a correr - y estos dos detrás, con la correa. Pero cuando lo pensamos bien, es increíble que alguien tan joven haya soportado tanto dolor, no sólo físico. A ver qué consiguen éstos. Ya os contaré la evolución de "La Quinqui".
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domingo, 6 de septiembre de 2009

Chewbacco I, Príncipe de Liébana


No, si con este porte y esta elegancia sólo podría ser descendiente de la alta nobleza rusa.



Pues así es como me llama Ilona, una amiga de mis "abuelos" de Potes que lucha desde España contra el abandono y el sacrificio de animales abandonados en Bielorrusia, su país natal. Allí colabora con la organización de unos colegas, y su objetivo más inmediato es conseguir ampliar el plazo para el sacrificio de animales en las perreras, que en este momento es de sólo tres días. Es la chica de la foto, ¿a que es muy guapa?

Ilona dejó todo por amor y se vino a vivir a España. Dice mi madre que lo que ha hecho es muy valiente - y lo sabe de buena tinta, que ella emigró al Reino Unido y estuvo allí más de tres años. Vivir en un país tan distinto al suyo rodeada de desconocidos que ignoran tu idioma y tu cultura debe ser duro. Y si además pasas de vivir en una gran ciudad de la antigua Unión Soviética a vivir en un pueblo en un valle de los Picos de Europa, no te cuento. Pero sus emociones va por dentro, y a todos nos regala los buenos días con una sonrisa, aunque tenga un mal día y no pueda o no quiera expresarlo en la lengua de Cervantes.

En cuanto a su relación con el mundo animal, yo le gusté desde el primer día y me trata como si fuese un bebé -¡yo, que soy más un adolescente! Así que se hizo unas fotos conmigo y promete volver a su lucha animalera con energía renovada. Os dejo el link a su página web por si os animáis a mantener vivo vuestro ruso: EGIDA.UCOZ.RU
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martes, 25 de agosto de 2009

El final de una etapa


Pues parece que nuestra andadura como casa de acogida está a punto de acabar. No es que hayan desaparecido milagrosamente los perros necesitados, sino que nuestra labor va a cambiar de rumbo. Ya no será acogida sino pre-adopción.



Dice mi madre que ella me quiere mucho, pero que quiere un perro grande ahora que tiene casa, jardín y campo. La última acogida nos dejó a todos un poco tocados y con ganas de algo más estable. ¡Hasta los vecinos nos han pedido que no tengamos perros "de quita y pon"! Eso, los que no nos han puesto a parir cuando los acogidos se han ido de casa. Así que ahora el objetivo no va a ser tanto ayudar a un perro a aprender a estar en una casa o a cuidarle de una enfermedad o de una depre, sino que va a ser una especie de casting de compañera para mi. Sí, sí, va a ser una titi y la voy a elegir yo! El sueño de muchos machos hecho realidad en mi vida una vez más - ese y el de pasar una romántica tarde en El Retiro con las chicas Excálibur, aunque sea en un Salón de la Adopción.

¿Y por qué una hembra? Bueno, yo me llevo bien con todos, ya lo sabéis, pero con las que han estado en casa me ha dado el rollo protector, ellas me han medio adoptado con eso de que soy pequeño, y bueno, en general ha habido más feeling que con Dady. Y ya conocéis mi lema: mariconadas, las justas. Además ya tengo un colega de mi tamaño, el Fito, y queremos una chica en nuestra banda para reirnos si se pone ñoña, y si es grande más fácilmente le podremos echar la culpa si desaparece un tapper con pollo de la encimera de la cocina, por ejemplo. Y todo además muy casto porque estamos los dos castrados, con lo que no nos pelearemos por escaparnos con ella al trigal de enfrente de casa.

Ya os iremos informando de cómo va la cosa. Mientras tanto, os dejo la última Foto de Familia y la primera: Dama y Bola, dos chicas que dejaron huella.



Bueeeno, venga, y la de Dady también, cuando le vistieron de Hellboy. ¡Qué recuerdos!



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sábado, 8 de agosto de 2009

El poder de una sonrisa


Pues otra semana movidita en el cielo de los perros y de los gatos. Primero Bruce Springsteen... no, calla, el de la colonia... ¿cómo se llama?... esta memoria octogenaria... Boss, eso, Boss. Otro con la pelotita en la boca. Cuando se enteró de que Thalía estaba aquí, se fue corriendo a verla. Veremos a quién le toca recoger todas las pelotas que se quedan por ahí tiradas. Luego, un lirón careto cojo, al parecer intoxicado por un anti-garrapatas, porque no veas las bocanadas de aire fresco que se metía mientras rellenaba la ficha con sus datos. Y como no hay dos sin tres, ella.




A ver cómo os explico ésto. El cielo donde estamos es blanco, luminoso, eso ya lo sabéis, pero es que cuando entró Electra fue como si hubiera entrado un ángel blanco. Su sonrisa iluminó toda la estancia, blanca y rosa, tranquila y suave, alegre y serena. Hacía tiempo que no veíamos una cosa así por aquí.
Tuve la oportunidad de escuchar su triste historia. Había sido rescatada al límite de sus fuerzas en unas circunstancias horribles - dice que hasta llegó a comer del cadáver de un compañero para sobrevivir. Desde ese momento, su vida había sido una continua lucha por sobrevivir. Tenía que vivir para dar las gracias a quienes la habían sacado de aquella carretera, a los que la cuidaban a diario, a los que la visitaban los fines de semana. ¿Y cómo da un perro en esas condiciones las gracias? Sacando fuerzas de flaqueza para poder ir a la casa que la estaba esperando en Alemania - hasta le habían conseguido un hogar en tiempo récord. Si lo que no consigan éstos de PROA.

El pronóstico tenía mala pinta: si trataban la leishmania, los perdigones que tenía alojados en el cuerpo le provocaban hemorragias; si no la trataban, la bicha acabaría con ella. Pero ella le plantó cara a todo lo que le vino, siempre con una sonrisa, con la misma con la que recibía a quienes llegaban al albergue, hasta que no pudo más. Y una noche de verano, al abrigo de sus compañeros Balto y Beethoven, murió.

Allí la bautizasteis como El Ave Fénix porque milagrosamente resurgió de sus cenizas. Nosotros la llamamos El Ángel de la Sonrisa Blanca.
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miércoles, 5 de agosto de 2009

Estoy enfadado y ahora no respiro


Mis padres son unos egoístas y estoy enfadado con ellos, así que pienso flagelarles con el látigo de la indiferencia desde lo más alto del pedestal de mi orgullo a partir de mañana, cuando se vaya Bola, mi inseparable compañera.



Llevo un año haciendo de anfitrión de perros de acogida y con todos, excepto Maribla - pero esa no cuenta porque no tenía edad suficiente para ser considerada más que una cachorra - he tenido una relación cordial. Con Dama, bien, pero estaba muy hecha polvo para un joven activo como yo; con Dady, bien, cada uno en su sitio, juntos pero no revueltos, pero Bola... Desde que entró por la puerta, me cayó bien. Yo no entendía por qué no quería subir a la cocina y se quedaba en el trastero, pero luego oí que nunca había estado antes en una casa y que tal vez por eso, o porque le recordaran a los entrenamientos de perros de pelea en los que trabajó antes de ser rescatada, tenía pavor a todo. Yo bajaba a buscarla, y mientras no quiso subir a nuestra habitación, dormí con ella en la planta de abajo. Pronto ella me adoptó como a su cachorro, me olisqueaba, hacía lo que yo hacía y venía donde yo iba. Hasta la enseñé a subir y bajar escaleras sin resbalar y sin tener miedo. Y qué risa la noche que nos pusimos con Fito a jugar al pilla pilla los tres. Era genial!

Oí a mi madre un par de veces lloriquearle a mi padre la adopción de Bola, pero él seguía firme con lo de la acogida. Además, si nadie había querido adoptarla en cinco años, no había prisa y además habría que comentar cosas con PROA antes de tomar la decisión definitiva... Pues se equivocó y llegó una solicitud. Mi madre imprimió la suya, pero por esa maldita manía de "hacer las cosas como Dios manda", nunca la entregó porque nunca pudo dar unas explicaciones que sólo ella creía necesarias. Ella dice que no quería hacerle la competencia a la familia que lo había solicitado, sino que, en caso de no ser apta, hacerlo ella. El caso es que parece que sí son aptos y Bola se va mañana de casa.

Toda la vida deseando ser hijo único y ahora que vuelvo a serlo... no quiero que se vaya, jooooo. Intento no buscar culpables, sobre todo porque me salen sólo dos candidatos al puesto y son los que me dan de comer, me llevan al vete, etc, pero sí que me da rabia. Podrían haber hecho más, mucho más. ¿Que ahora están tristes? Pues ellos se lo han buscado, y si puedo hacer que se sientan peor, lo haré.

Nuestra rubia... mi mami... buena suerte... te echaré de menos (snif snif snif)



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viernes, 24 de julio de 2009

Rufus Magníficus


Aunque la cara os resulte familiar, os juro por el rey Arturo que este perro no se llama Dady sino Rufus.



La mayoría de vosotros ya conocéis la historia: Dady volvió al albergue y una semana después ya estaba otra vez de acogida. Se fue con una pareja muy maja - yo les conocí en el mercadillo de PROA y aunque sólo tenían ojos para el arrugao me hicieron cuatro cucamoñas - a ver qué tal evolucionaba de su alergia ambiental y se recuperaba de su estancia en el campo. La cosa salió bien y tras muchas visitas al veterinario y una operación de estética en la que sólo le operaron los ojos y no le metieron botox - o ahora sería más un mastín que un sharpei -, le dieron el alta y firmaron los papeles de adopción. Ese día coincidimos con ellos porque me llevaron al albergue a conocer a mi nueva compañera de piso, a quien os presentaré más adelante. Y la verdad es que tenía muy buen aspecto el Rufus éste, nada que ver con el despeluchado Dady que yo recordaba excepto por la efusividad del saludo a mis padres.

Dice mi madre que cambiar de nombre a los perros adoptados está bien porque da la sensación de que comienzan una nueva vida desde cero. Yo estoy convencido de que con Rufus Dady va a ser así.

Me alegro por tí, colega.
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