viernes, 15 de mayo de 2009

Voluntarios


Si tuvieras un día libre después de toda una semana currando, aguantando al jefe, haciendo la comida para la tropa de casa, dejando la casa recogida y con un agradable olor a limpio... ¿madrugarías un día más para pasar tu sábado limpiando cheniles, arena de gato y minas en el patio?


NOTA: Lo de incitar a la bebida a ingenuos canes como yo no está incluido en la lista de tareas.

Pues eso es ser voluntario de albergue. Mi "madre" dice que no tiene la suficiente constancia como para serlo y que siempre anda muy liada - me la imagino colocando pienso en el almacén y leyéndose los exámenes de lengua de la ESO, jaja! - pero siempre ha sentido una profunda admiración por su labor. Además de dejarlo todo limpito, son también la conexión entre los perros y gatos que viven allí con el mundo humano: les dan su afecto, les educan para que sepan relacionarse y andar con la correa, están pendientes de posibles cambios en su humor y en su salud. Por eso, cuando uno de ellos es adoptado, tienen ese sentimiento agridulce de la tristeza de perderle de vista, tal vez para siempre, y la alegría de saber que, gracias a su esfuerzo y su ciudado, serán felices y harán felices a los humanos en su nuevo hogar.
Y eso es algo a lo que tienen que sobreponerse rápido, porque lamentablemente no pasará mucho tiempo antes de que otro perro sea rescatado y llevado al albergue, otro perro que, al igual que los que aún siguen esperando, les necesita.
Y como la titi ésta mola, le voy a poner la foto de su perrilla favorita, de la que ya os hablé en otra ocasión: Maya, la perrita más guapa del mundo.





1 comentario:

Aeromyr dijo...

¡Qué guapos salimos! si es que... cómo se nota que nos gusta posar pa' una foto! jajaja. Cierto, eh? que no le estaba incitando a beber... eso fué después, detrás de las cámaras!